lunes, 21 de mayo de 2007

ENSAYOS Y RELATOS

La literatura y poesía en Chile

Las Cartas al Rey del fundador de Chile, don Pedro de Valdivia, abren el capítulo de la literatura nacional y señalan a su autor como el precursor de la historia literaria del país. En 1569, aparecen los capítulos iniciales del poema La araucana, de Alonso de Ercilla, por el cual Chile, dice Andrés Bello, "es el único de los pueblos modernos cuya fundación ha sido inmortalizada por un poema épico". A partir de esos años Se desarrolla una copiosa producción literaria, en la que se destacan Arauco domado (1596) de Pedro de Oña; Relación del reino de Chile (1646) del jesuita Alonso de Ovalle, y Ensayo sobre la historia natural de Chile (1782) del ilustre abate Juan Ignacio Molina. Los albores del siglo XIX impulsaron el movimiento intelectual que encauzaba la campaña libertadora, del que fue hábil orientador fray Camilo Henríquez, El fraile de la buena muerte, quien funda el primer periódico, La Aurora de Chile, el 13 de febrero de 1812, fecha que hoy es el día de la prensa chilena. Juan Egaña redactó Ia Constitución de 1812, fue poeta y cronista notable, y junto a su nombre han de mencionarse, con referencia a esos años, a José Miguel Infante, Juan Martínez de Rozas y José Antonio de Rojas. En 1827 se abre el teatro Nacional, en Santiago, que representa particularmente obras de Camilo Henríquez En el desarrollo literario de Chile ocurre, a partir de los primeros años de su independencia, un hecho único que desde entonces señala a dicha república sudamericana como un centro excepcional de libertad y democracia. Es el asilo de todos los desterrados y refugiados políticos del continente. He aquí algunos de los más notables de esos intelectuales, a partir de 1835: los argentinos Vicente Fidel López, Bartolomé Mitre Juan Bautista Alberdi, Félix Frías, Domingo Faustino Sarmiento, Miguel Piñeiro, Demetrio Rodríguez Peña, Gabriel Ocampo, Juan María Gutiérrez, Carlos Tejedor y fray Domingo de Oro; el uruguayo Juan Carlos Gómez, el colombiano Juan García del Río, los venezolanos Tomás Cipriano Mosquera, Luis López Méndez y Andrés Bello; los bolivianos Vicente Ballivián, Casimiro Olañeta y Daniel Ballivián; el guatemalteco Irisarri, etc. De ellos algunos fueron siempre gratos a la hospitalidad chilena y la recordaron con emocionado afecto, como: Mitre Alberdi, García del Río y Juan Carlos Gómez. Otros se radicaron en el país y fundaron hogares:

Bello y Daniel Ballivián. No faltaron, por supuesto, los que en Chile lo recibieron todo y después se manifestaron ingratos para con el acogedor país de su destierro. Al producirse la guerra civil española en 1936, y a la caída de la República, en 1939, Chile abrió sus puertas, sin exigencias de documentos a eminentes figuras republicanas, que gracias a ellos ahora la poesía a tomado un rumbo mas amplio y mejor para que así se logre en los niños y en las personas adultas una mejor calidad de lectura.

MARIA IGNACIA SALAZAR

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